El informe fue entregado a la Comisión de Constitución y Justicia del Senado (CCJ) y rechaza las modificaciones planteadas por otros legisladores, incluida una propuesta de la bancada del Partido Liberal para restablecer en el texto la jornada semanal de 44 horas.
De acuerdo con el portal G1, la decisión de preservar íntegramente lo aprobado por los diputados responde también a una razón estratégica, porque cualquier modificación de fondo obligaría a la Cámara a examinar nuevamente la propuesta, lo que prolongaría su tramitación en un momento marcado por la proximidad del calendario electoral de 2026.
La expectativa es que la CCJ vote el dictamen la próxima semana, un avance que cobró impulso después de que el presidente del Senado, Davi Alcolumbre, destrabara su trámite, en un contexto de acercamiento político del legislador con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Sin embargo, Alcolumbre no garantizó que la PEC sea incluida de inmediato en la agenda del pleno. Tras reunirse el miércoles con Lula y con el presidente de la Cámara, Hugo Motta, el titular del Senado dejó abierta la definición sobre cuándo será sometida a votación.
Aliados del Gobierno presionan para que, una vez aprobada por la CCJ, la propuesta llegue al pleno el mismo día.
Para ser aprobadas, las PEC deben obtener una mayoría calificada en dos rondas de votación, y aunque el reglamento establece un intervalo de cinco días hábiles entre la primera y segunda, senadores oficialistas sostienen que ese plazo podría ser dispensado mediante un acuerdo político, como ha ocurrido en otras ocasiones.
La llamada escala 6×1 establece seis días de trabajo por solo uno de descanso a la semana y se ha convertido en una de las principales reivindicaciones laborales impulsadas por sectores sindicales y aliados del Gobierno.
Con la PEC ya aprobada en la Cámara de Diputados, la semana laboral pasaría a contar con 40 horas, en lugar de las 44 actuales, y se garantizaría a los trabajadores dos días de descanso, uno de los cuales preferiblemente debería ser domingo, todo ello sin reducción salarial.
Los cambios se producirían en un periodo de transición de un año: en un plazo de dos meses, habrá una disminución de de la jornada laboral semanal a 42 horas, con dos días de descanso por semana; y, al cabo de 12 meses, se pasaría a las 40 horas.
De mantenerse el texto aprobado por los diputados, la decisión del Senado podría evitar una nueva votación en la Cámara y acercar la conclusión del trámite legislativo.
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