En declaraciones a la prensa, Paknejad afirmó que las ventas no se detuvieron y que Irán mantiene envíos de petróleo a sus clientes fuera de sus aguas territoriales.
Sin embargo, evitó ofrecer detalles sobre los mecanismos utilizados para las exportaciones, al señalar que esa información podría ser aprovechada por los adversarios de Teherán.
Reconoció, no obstante, que el volumen de las ventas disminuyó como consecuencia de las sanciones estadounidenses y aseguró que las autoridades siguen de cerca la situación para adoptar medidas que garanticen la continuidad de las exportaciones.
Sus declaraciones contrastan con las realizadas el pasado 20 de agosto por el gobernador del Banco Central iraní, Abdolnasser Hemmati, quien anunció la suspensión total de las exportaciones petroleras del país.
Irán destina a China una parte significativa de sus ventas de crudo, mientras Estados Unidos mantiene medidas restrictivas contra el sector energético persa y anunció recientemente la denominada Operación Paragon, orientada a profundizar el aislamiento financiero de Teherán.
Las tensiones entre Irán y Estados Unidos se agravaron desde los ataques lanzados el 28 de febrero por Washington e Israel contra territorio iraní y la posterior respuesta de Teherán contra objetivos israelíes y estadounidenses en la región.
Tras un alto el fuego alcanzado en abril, ambos países firmaron en junio un memorando sobre la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz, aunque su aplicación permanece estancada por desacuerdos relacionados con la seguridad de esa vía marítima.
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