Las negociaciones con el bloque comunitario podrían arrancar en las próximas semanas o en un par de meses si los islandeses votan a favor de reanudar el proceso de integración, según la fuente.
El país nórdico presentó su solicitud de ingreso en 2009, en plena crisis financiera, pero en 2013 el gobierno de Reikiavik suspendió los diálogos al estabilizarse su economía, pese a haber completado once de los 33 capítulos de negociación.
En 2015, la administración islandesa pidió a la UE que no se considerara a la nación como candidata oficial, aunque el debate sobre la pertenencia al club comunitario nunca se cerró del todo y ha vuelto a cobrar fuerza en el debate público.
La encuesta más reciente del Instituto de Investigación Maskina, divulgada esta semana, otorga una ajustada ventaja al sí: el 51,3 por ciento de los consultados respalda retomar las conversaciones, mientras que el 48,7 por ciento se opone.
Analistas en Reikiavik señalan que el resultado del plebiscito será clave para definir el rumbo europeo del país, aunque advierten que incluso un triunfo del sí no implicaría una adhesión inmediata, dado el largo y complejo proceso de negociación con los Veintisiete.
Especialistas en asuntos nórdicos subrayan que Islandia ya forma parte del Espacio Económico Europeo, por lo que su eventual ingreso pleno tendría más implicaciones políticas que económicas, en particular en materia de pesca y soberanía.
La convocatoria a referéndum, que se celebra mañana, ha polarizado el debate interno y pone a prueba la confianza de los islandeses en las instituciones comunitarias, en un contexto marcado por el giro geopolítico en el norte de Europa.
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