La iniciativa forma parte del Plan Sectorial de Salud-AdaptaSUS, presentado por el Ministerio de Salud durante la séptima Asamblea del Consejo Nacional de Secretarios de Salud, en Brasilia.
Establece medidas para reducir los efectos de los eventos climáticos sobre la población y los servicios del Sistema Único de Salud (SUS), incluidos el incremento de enfermedades, muertes, lesiones y demanda de atención médica.
También tiene en cuenta posibles daños o interrupciones de la infraestructura sanitaria.
Según agencia Brasil, el AdaptaSUS se estructura en cinco ejes: gobernanza federativa, con una Sala de Situación de Emergencias Climáticas; coordinación interna mediante una Sala de Situación de Salud y Clima; y disponibilidad de recursos y kits de asistencia farmacéutica.
Incluye, además, la movilización de la Fuerza Nacional del SUS y la organización de servicios y protocolos de acuerdo con las características de cada bioma.
El plan contempla 27 metas y 93 acciones hasta 2035, y entre las iniciativas de seguridad hídrica, la Fundación Nacional de Salud contrató 18 mil 800 cisternas para 397 municipios de siete estados.
Las autoridades prevén utilizar herramientas de monitoreo como el Panel Nacional de Exceso de Calor, el sistema VigiAR, dedicado a poblaciones expuestas a contaminantes atmosféricos, y GeoRisk, del Centro Nacional de Monitoreo y Alertas de Desastres Naturales.
Igualmente se integrarán sistemas de vigilancia epidemiológica para detectar y seguir tempranamente brotes y otros problemas de salud pública.
Esta planificación concede especial atención a las poblaciones en situación de vulnerabilidad socioambiental, consideradas las más afectadas por los impactos climáticos debido, entre otros factores, a su menor acceso a los servicios sanitarios.
Por ejemplo, en la Amazonía se contempla reforzar la atención en zonas de difícil acceso mediante equipos de salud y unidades básicas fluviales.
El Ministerio de Salud también prevé crear un panel de especialistas en clima y salud para respaldar técnicamente las decisiones relacionadas con la preparación y respuesta ante eventos extremos.
A criterio de expertos, el cambio climático puede favorecer enfermedades vinculadas con temperaturas extremas, contaminación atmosférica, agua y saneamiento deficientes, enfermedades transmitidas por vectores, zoonosis y problemas respiratorios, además de afectar la salud mental y aumentar la desnutrición.
Para Brasil, el período más crítico asociado al fenómeno El Niño se prevé entre octubre de 2026 y marzo de 2027, está clasificado como fuerte y podría alcanzar una intensidad muy fuerte.
to/dsa













