Según el investigador Giovanni Bearzi, del centro Dolphin Biology and Conservation, el acercamiento de los cetáceos a la costa no constituye necesariamente una señal positiva, porque los animales buscan peces allí donde todavía pueden encontrarlos, e incluso siguen a embarcaciones pesqueras en mar abierto, apuntó.
Las recientes observaciones en la laguna veneciana se suman a los avistamientos registrados durante los últimos meses, incluido el de un delfín en el Gran Canal, ante la sorpresa de residentes y turistas, indicó la agencia Ansa.
Uno de los ejemplares más conocidos es el delfín mular bautizado por los venecianos como “Mimmo” o “Nane”, cuya presencia en la cuenca de San Marcos se mantiene desde hace unos 15 meses.
El fenómeno adquiere especial relevancia después de que un delfín muerto fuera encontrado frente a Pellestrina, en el sector meridional de la laguna. Se trata del segundo ejemplar cuyo avistamiento ha podido documentarse con certeza en aproximadamente un año, además de numerosas informaciones sobre otros delfines en la laguna y en las bocas de puerto.
Para el especialista, el problema está relacionado con la sobreexplotación de las presas naturales de los delfines. A ello se suma el calentamiento global, que está favoreciendo la expansión de especies tropicales y modificando la composición tradicional de la fauna del Adriático.

Un estudio difundido este año por OceanCare y elaborado junto a investigadores de Dolphin Biology and Conservation señala, además, que los delfines mulares del Adriático dependen cada vez más de los barcos de pesca para obtener alimento, un comportamiento considerado indicativo de la fuerte reducción de sus presas naturales.
Los expertos subrayan que todavía es prematuro hablar de un incremento demostrado de la población de delfines en las aguas venecianas. El aumento de los reportes puede estar influido también por la mayor atención de residentes y visitantes, así como por el uso generalizado de teléfonos móviles y redes sociales.
En las aguas del Véneto se estima una población de alrededor de 600 delfines, aunque no existe certeza de que esté aumentando. El delfín común, por otra parte, prácticamente ha desaparecido de esta zona en comparación con décadas anteriores, mientras el mular ha demostrado una notable capacidad para adaptarse a ambientes modificados.
Ante los avistamientos, las autoridades y especialistas han pedido a navegantes y turistas mantener una distancia prudente, reducir la velocidad de las embarcaciones y evitar cualquier intento de alimentar o tocar a los animales.
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