Pogacar, una de las grandes figuras de la ronda española y del ciclismo mundial, se fue al suelo después de hacer el denominado «afilador» con otro corredor del pelotón, una maniobra que le hizo perder de inmediato el control de su bicicleta.
El impacto dejó al campeón esloveno tendido sobre el asfalto, ensangrentado y visiblemente dolorido, mientras recibía atención médica ante la preocupación de sus compañeros y de todo el entorno de la competición.
Las lágrimas que acompañaron sus primeros minutos tras la caída anticiparon un desenlace tan inesperado como cruel para el corredor del UAE Team Emirates-XRG, quien finalmente no pudo reincorporarse a la carrera.
La retirada de Pogacar representa un terremoto deportivo para LaVuelta, pues su presencia había convertido la clasificación general en uno de los grandes focos de atención de la prueba.
Ahora, Mas hereda el maillot de líder en una carrera cuyo guion cambió bruscamente sobre el asfalto, mientras la prioridad pasa a ser conocer el alcance exacto de las lesiones sufridas por el esloveno.
El accidente también arroja dudas sobre la participación de Pogacar en el Campeonato Mundial, previsto dentro de 22 días, aunque será necesario esperar la valoración médica para determinar si podrá afrontar ese próximo desafío.
Así, LaVuelta pierde a uno de sus principales protagonistas no por la montaña, la estrategia de sus rivales o una crisis de rendimiento, sino por la imprevisible sentencia de una caída que tiñó de sangre y lágrimas su despedida.
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