El estudio es liderado por la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, de Estados Unidos, y reúne a grupos científicos de Brasil, India, Senegal y Uganda.
Por la nación sudamericana intervienen el Hospital Universitario Cassiano Antonio Moraes de la Universidad Federal de Espírito Santo (Hucam-Ufes) y la Universidad de São Paulo.
La investigación analizará a nivel celular el comportamiento del virus en pacientes de diferentes países y las respuestas del sistema inmunitario ante la infección, y también serán incluidos pacientes que presentan simultáneamente hepatitis B y VIH.
Medios de prensa, incluido agencia Brasil, recordaron que el grupo científico fue creado en 2023, suspendido en 2024 y retomado al año siguiente.
En el gigante sudamericano comenzó sus actividades en 2026 y tendrá una duración aproximada de un lustro, con una metodología que combina investigación básica y práctica clínica.
Investigadores estudiarán a 600 personas con hepatitis B o coinfección con VIH durante unos cuatro años y medio, y cada país aportará 150 participantes, mientras que el equipo brasileño analizará a 75 pacientes.
Tal pesquisa pretende determinar por qué el virus evoluciona de manera diferente entre los perjudicados, identificar características genéticas capaces de proteger frente a una progresión rápida y encontrar componentes que puedan servir como indicadores de respuesta al tratamiento o de una eventual cura.
Según la especialista Tania Reuter, del Hucam-Ufes, uno de los propósitos consiste en identificar blancos que permitan desarrollar nuevos fármacos, incluidos medicamentos capaces de estimular o modular la respuesta inmunitaria.
La relevancia del estudio está relacionada con las consecuencias de una enfermedad que puede permanecer silenciosa durante años, provocar cirrosis, insuficiencia hepática y cáncer de hígado.
Datos citados por reportes de prensa puntualizan que unos 240 millones de personas viven con la infección crónica en el mundo, y en Brasil fueron confirmados 276 mil 600 casos de 2000 a 2022.
El brasileño Sistema Único de Salud dispone de tratamientos antivirales destinados a reducir la progresión de la dolencia y el riesgo de cirrosis, cáncer hepático y muerte, aunque la prevención continúa basada fundamentalmente en la vacunación.
ft/dsa













