Los de este domingo fueron los primeros ataques estadounidenses contra Irán desde el 29 de julio, ratificando, además, seis meses y dos días después de iniciado el conflicto (28 de febrero), que falló el vaticinio del presidente Donald Trump, quien dijo que esta guerra sería una “excursión a corto plazo” y que no duraría más allá de “cuatro a seis semanas”.
La Casa Blanca dijo el jueves que no existen negociaciones en curso entre Washington y Teherán. En las últimas semanas Trump se había enfocado en incrementar la presión económica sobre Irán en lugar de emprender acciones militares.
El Departamento del Tesoro amenazó con imponer fuertes sanciones a los países que se nieguen a reducir sus vínculos económicos con Irán, calificándolas de un “Día D económico”.
Entretanto, el mercado siente los efectos. Los precios del petróleo subieron luego de trascender la noticia del ataque estadounidense a Larak.
El crudo Brent, la referencia internacional, subió un 2,8 por ciento llegando a cotizarse hasta 90,57 dólares por barril, y el crudo estadounidense avanzó un 2,7 por ciento hasta colocarse en 85,64 por barril.
Por su parte medios iraníes reportaron que el portavoz del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, el general de brigada Hosein Mohebi, advirtió en un mensaje publicado en redes sociales que “el enemigo pagará las consecuencias de este cálculo erróneo tanto en el ámbito económico como en el militar”.
Mohebi destacó que el ataque del “enemigo estadounidense-sionista” ocurrió en un escenario de “desesperación para resolver problemas internos y al declive de su credibilidad entre los países de la región”.
No pocas alertas se le enviaron a Trump. Hay opiniones respecto a que la guerra Estados Unidos e Irán sería un pantano del cual le costaría salir al presidente.
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