En declaraciones a la prensa antes de partir hacia Biskek, capital de Kirguistán, para participar en la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), el mandatario reiteró que Teherán ha transmitido al mundo un mensaje contrario a la confrontación.
“No buscamos la guerra, y este es un mensaje claro que hemos transmitido al mundo hasta ahora”, manifestó Pezeshkian, citado por la agencia oficial iraní IRNA.
Sin embargo, añadió que Irán “no permanecerá impasible ante ninguna agresión” y responderá con firmeza a quienes ataquen al país.
Las declaraciones se producen después de que fuerzas estadounidenses atacaran el domingo dos lanzadores iraníes en la isla de Larak, situada en el estrecho de Ormuz, acción que Washington justificó alegando preparativos para desplegar minas marítimas.
El Cuerpo de la Guardianes de la Revolución Islámica informó que el bombardeo causó muertos y heridos entre militares y civiles, sin ofrecer inicialmente un balance detallado.
En respuesta, Irán lanzó durante la madrugada ataques con misiles y drones contra instalaciones donde, según Teherán, se encuentran desplegadas fuerzas estadounidenses en Jordania y Emiratos Árabes Unidos.
La Guardia Revolucionaria anunció operaciones contra las bases de King Hussein y Al-Azraq, en Jordania, mientras el Ejército iraní informó de un ataque con drones contra la base aérea de Al-Minhad, en Emiratos Árabes Unidos.
Las Fuerzas Armadas jordanas comunicaron, por su parte, que sus sistemas de defensa aérea interceptaron y destruyeron ocho misiles que penetraron el espacio aéreo del reino, antes de que representaran una amenaza para la población o las propiedades.
El intercambio constituye una nueva escalada entre Teherán y Washington después de varias semanas de relativa reducción de los enfrentamientos directos.
Las tensiones se mantienen elevadas desde la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán a finales de febrero y las posteriores represalias iraníes contra objetivos israelíes y estadounidenses en la región.
La situación también está vinculada a las disputas sobre la navegación en el estrecho de Ormuz, vía estratégica para el transporte mundial de petróleo y otras mercancías, cuya seguridad continúa siendo uno de los principales focos de fricción entre las partes.
arc/fm













