El departamento de Tolima, en el centro-oeste del país, es el más afectado con cuatro de esas conflagraciones, mientras que Valle del Cauca y Norte de Santander reportan un incendio cada uno.
En el primero de esos territorios, de acuerdo con el presidente, Abelardo de la Espriella, más de 50 mil hectáreas resultaron dañadas, 28 mil de las cuales se usan con fines agropecuarios.
Manifestó que determinados estudios indicarían cómo “gran parte de esos incendios fueron provocados deliberadamente”, aunque no ofreció detalles al respecto.
Ante esta situación, abundó, el Gobierno pondrá en marcha “un plan especial de recuperación ambiental, productiva, rural y de seguridad”.
Se refirió a la intención de entregar subsidios para reconstruir viviendas rurales afectadas por los incendios, así como de la entrega de heno y de tamo de arroz para atender la alimentación de los animales de la región.
De la Espriella aseguró que se destinarán recursos financieros para proyectos productivos y otros adicionales para la compra de 80 mil pacas de 12 kilogramos de las variedades de pasto Mombasa y Angleton.
El presidente comentó que habrá un congelamiento durante tres meses en la amortización de las obligaciones de los productores afectados.
Planteó que se reforzará la atención y la vigilancia de las enfermedades respiratorias que están asociadas al humo y la contaminación generada por los incendios, especialmente en niños, adultos mayores y la población vulnerable.
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