En declaraciones divulgadas por las redes sociales, el director general de ese gremio, William Barrera, anunció la manifestación justo desde las 09:00, hora local, previo a la reunión de los jefes de bloque.
El dirigente explicó que están en contra de la persecución de la Dirección General de Transportes, así como de la Policía Municipal de Tránsito.
Añadió que esas entidades intimidaron a transportistas y exigieron cobros con armas de fuego: fusiles y pistolas.
La Asociación de Microbuseros Chuimekena, Urbanos y Rurales manifestó su profunda preocupación e inconformidad con el Gobierno por los altos costos de los combustibles y de sus constantes incrementos (el diésel alcanzó precios históricos).
Mediante un comunicado, subrayó que dialogaron con las autoridades correspondientes, las cuales hasta la actualidad siguen sin dar una solución al respecto.
Por tal razón, informó, realizarán acciones pacíficas en distintos puntos del departamento de Totonicapán y en otros estratégicos, “ya que será un paro nacional”.
La Gremial de transportistas de la Boca Costa y Costa de San Marcos también confirmó una manifestación a causa del alto costo de los combustibles.
Días atrás se dieron bloqueos en tres carreteras del país por una solución inmediata al incremento en el precio de los combustibles, tras debate desde hace semanas de distintas iniciativas en el Legislativo.
El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, presentó ante esa instancia una propuesta para un segundo subsidio temporal a los combustibles el viernes 24 de julio último (la 6801).
Según trascendió, el legislativo analiza con mayor fuerza la creación de un fondo de compensación que permita establecer un precio tope para los carburantes.
El ministro de Energía y Minas, Erwin Barrios, calificó de positiva esa iniciativa para hacer frente a las variaciones del mercado internacional.
La situación actual con los combustibles impacta, por solo mencionar par de temas, los costos operativos de autobuses, transporte pesado y repartos, así como en el precio final al consumidor en los mercados y comercios.
Este territorio centroamericano no refina petróleo ni produce derivados para consumo local, por lo que depende en 100 por ciento de la importación.
Opera bajo un régimen de libre competencia donde las gasolineras no tienen un precio máximo regulado por ley, los importadores y expendios fijan sus márgenes de ganancia.
Entidades del Estado monitorizan prácticas de especulación o acaparamiento.
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