La cifra pertenece a la tercera edición de la investigación Privacidad y protección de datos personales: perspectivas de individuos, empresas y organizaciones públicas en Brasil.
Ese análisis fue realizado por el Centro Regional de Estudios para el Desarrollo de la Sociedad de la Información, y reveló, además, que el 20 por ciento de los usuarios de Internet consultados (dos mil 500) afirmó haber sido víctima efectiva de este tipo de fraude.
Según la fuente, las aplicaciones de mensajería constituyen la principal vía utilizada en los intentos de estafa, mencionada en el 84 por ciento de los casos.
Después se ubican las llamadas telefónicas, con 79 por ciento, los sitios o aplicaciones falsos y los mensajes SMS (ambos, 71).
Winston Oyadomari, uno de los coordinadores del estudio, advirtió que las estafas no se limitan al robo de dinero o de datos bancarios, pues también pueden provocar la pérdida del acceso a cuentas y servicios fundamentales.
Los delincuentes, por ejemplo, pueden tomar el control del correo electrónico utilizado para acceder a plataformas gubernamentales, con consecuencias para el uso de servicios públicos, programas de asistencia y otras políticas sociales.
Por otra parte, la investigación identificó una mayor frecuencia de situaciones adversas entre personas con menor nivel de escolaridad.
A criterio de especialistas, aunque todos los grupos están expuestos a los fraudes, los daños pueden ser mayores entre quienes poseen menos habilidades para utilizar tecnologías digitales.
Este estudio también examinó, por primera vez, la relación de los brasileños con las herramientas de inteligencia artificial generativa desde la perspectiva de la privacidad.
El uso profesional o académico fue el más mencionado, con 73 por ciento, seguido por consultas sobre preferencias personales, sentimientos y emociones, datos de salud y fotografías propias o de personas conocidas.
La investigación abarcó a empresas y organismos públicos, y mostró avances desiguales en la implementación de estructuras de gobernanza y protección de datos personales.
Para expertos, el escenario evidencia que la seguridad digital exige una mayor conciencia de los usuarios, inversiones en capacitación tecnológica, transparencia, y mecanismos de protección por parte de empresas e instituciones.
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