La ministra de Estado de Salud, Frehiwot Abebe, declaró a la Ethiopian News Agency que la estrategia está diseñada para proteger a los ciudadanos de los riesgos sanitarios estacionales durante la temporada de lluvias (junio-septiembre).
Abebe recordó que, impulsado por el primer ministro Abiy Ahmed, el voluntariado en ese periodo se convirtió en una tradición nacional que moviliza a las instituciones gubernamentales para llevar a cabo proyectos comunitarios centrados en las personas y adaptados a sus respectivos mandatos.
Destacó la realización de campañas masivas de exámenes y tratamientos gratuitos durante cuatro temporadas de lluvias consecutivas bajo la dirección del Ministerio de Salud.
Reveló que, tan solo el año pasado, esa cartera atendió a cerca de 15 millones de ciudadanos con afecciones como hipertensión arterial y diabetes, ayudándoles a gestionar su salud antes de la aparición de complicaciones graves.
«Cuando los ciudadanos desconocen su estado de salud y buscan atención solo después de enfermarse, los costos médicos son considerables», señaló, al tiempo que recalcó que el asesoramiento temprano y las derivaciones oportunas alivian la carga financiera y logística tanto para los pacientes como para el sistema sanitario.
Para 2026, ministerio se propuso ampliar los tratamientos gratuitos a 20 millones de personas y, al mismo tiempo, reforzar el seguimiento de aquellos que requieren tratamiento adicional.
La labor de los voluntarios va más allá de los servicios clínicos y abarca intervenciones a nivel comunitario, continuó, la ministra de Estado. Mencionó la limpieza de hogares de personas mayores, despejar los sistemas de drenaje, rellenar los charcos de agua estancada y desinfectar los centros de salud.
Por otra parte, informó que para atender los índices de malaria el gobierno distribuyó este año más de 13 millones de mosquiteros tratados con insecticida, al tiempo que mantiene reservas de kits de diagnóstico y medicamentos.
Asimismo, las autoridades también monitorean las tendencias semanalmente hasta el nivel de kebele (barrio) mediante un sistema digital de vigilancia epidemiológica, lo que permite una respuesta rápida y localizada.
«Si los datos indican un aumento de casos en una zona específica debido a aguas estancadas, intervenimos de inmediato», aseveró.
Describió este ciclo de retroalimentación basado en datos —que combina el drenaje de aguas, la distribución de mosquiteros y el tratamiento oportuno— como una estrategia proactiva para hacer frente a las amenazas sanitarias derivadas del cambio climático.
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