Al mismo tiempo, continúan la polémica y las dudas en torno al secuestro, el domingo pasado, de un empresario cuyos cuatro acompañantes fueron asesinados, y los procedimientos posteriores.
Entre los fundamentos del pliego interpelatorio, JP consigna cifras oficiales sobre el notable incremento de las denuncias de actos delictivos y de muertes a manos mayormente de sicarios al servicio de organizaciones dedicadas a la extorsión masiva.
Astudillo deberá responder sobre la permanencia del comandante general de la Policía Nacional, Óscar Arriola, pese a la carencia de resultados de su gestión y a que es investigado por el Ministerio Público por presunto prevaricato, abuso de autoridad y tráfico de influencias.
Entretanto, la prensa continuó revelando aspectos del secuestro del empresario Jenss Lara, con algunas críticas al Gobierno por defender la versión policial del complejo caso.
El periodista Humberto Ortiz comentó que es “una falta de seriedad, siendo benévolos, que la presidenta Fujimori le dé su bendición a una patraña como esta”.
Se refirió así al desempeño de la Policía y las sospechas sobre la libertad del secuestrado y la imputación a cinco detenidos inicialmente señalados como autores del crimen y después como miembros de la organización delictiva “Los Pulpos”.
Para Ortiz, son evidentes la diferencias de talla y contextura entre los detenidos presentados por la Policía como autores y después como cómplices de los asesinos e integrantes de la banda.
El periodista del canal conservador de TV Willax, coincidió con analistas en que los secuestradores demostraron un manejo profesional de armamento de guerra que usaban y un desempeño solo posible con elementos con instrucción militar o policial avanzada.
La televisora difundió un informe policial que da cuenta de la muerte, el día del secuestro, del suboficial Diego Manuel Vela, ultimado por traumatismo encefalo craneal e impactos de bala.
El informe fue publicado después de que, cuando la prensa le preguntó sobre la muerte de Vela, el jefe de la Policía de Trujillo, Ricardo Espinoza, respondió que, al regresar a su casa había extraviado la llave y trepó el inmueble para ingresar pero cayó al suelo y murió.
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