El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, al inaugurar la fábrica de ese tipo de misiles de la empresa emergente MaiaSpace, en su ciudad de Vernon (en el departamento de Eure), estimó que el Estado se juega mucho con esa filial del consorcio espacial ArianeGroup.
Lecornu explicó que el riesgo del Estado en este caso es grande porque Francia carece de ventaja alguna frente a grandes competidores, en referencia al proyecto SpaceX, del estadounidense Elon Musk.
El reto es mayor porque el país se propone lanzar esta industria en medio de un contexto presupuestario limitado y cuando “las nubes son bastante negras y numerosas sobre las políticas espaciales europeas”, subrayó el primer ministro, citado por el canal France 24.
La fábrica de Vernon, que una vez terminada ocupará 12 mil metros cuadrados, producirá componentes de cohetes que serán transportados hasta la ciudad de Le Havre.
Este material posteriormente será enviado a la Guayana Francesa, donde MaiaSpace recibió la plataforma de lanzamiento que anteriormente utilizaban los cohetes rusos Soyuz, en Kourou, para su ensamblaje final, explicó France 24.
Por ahora, el primer lanzamiento de MaiaSpace está programado para 2027, aunque inicialmente debió ocurrir en 2025.
MaiaSpace posee una capacidad de carga de cuatro toneladas en órbita baja, frente a las 22,8 toneladas del cohete Falcon 9 de SpaceX.
Además, pretende fabricar, a partir de 2032, alrededor de veinte etapas superiores al año, consumidas en cada misión, y un número variable de módulos principales, en función de la tasa de recuperación mediante barcaza, señaló el referido medio de difusión.
Para explicar mejor el contexto de este lanzamiento Lecornu aclaró que la continuación de la guerra en Irán bajo otra forma, sumada a la sequía y al desplome del rendimiento agrícola nacional durante este trimestre, “nos ponen en una situación de riesgo financiero”, apuntó.
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