La prevalencia de esa enfermedad, definida como emaciación moderada o grave, o edema nutricional, aumentó entre 2023 y 2026, del 7,4 por ciento, al 5,1, en medio de la actual crisis de seguridad y dificultades económicas, añade la Encuesta de Nutrición Smart 2026.
Por su parte, la malnutrición crónica, o retraso del crecimiento, disminuyó en el mismo sector de menores de cinco años, del 22,9 por ciento en 2023, al 17,3 por ciento en 2026, destaca el estudio del Ministerio de Salud Pública y Población.
La desnutrición aguda, detectada cuando los niños carecen de nutrición o padecen enfermedades, puede ser mortal sin tratamiento inmediato, precisa la encuesta realizada con apoyo técnico y financiero del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
Esa entidad también llamó a la acción urgente y a la movilización de todas las partes para garantizar que los niños tengan acceso a los servicios esenciales, a fin de tratar y prevenir la desnutrición infantil.
Según la Unicef, la inversión del Estado es esencial para prevenir, detectar y tratar la desnutrición, mediante el suministro de alimentos terapéuticos y el acceso a servicios nutricionales esenciales para niños y mujeres vulnerables. Esto permite salvar vidas –subraya- proteger a los menores de las devastadoras consecuencias de la desnutrición y brindar atención a quienes la necesitan con urgencia.
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