El funcionario subrayó a la prensa al concluir este viernes el Foro Económico Oriental (EEF por sus siglas en inglés), que la cuestión de la cooperación entre Moscú y Latinoamérica cobró mayor relevancia tras el secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.
«De hecho, se trata de un desafío para América Latina por parte de Estados Unidos. Y la indignación que sienten los latinoamericanos ante tal trato, por supuesto, no podría no influir en el diálogo entre Rusia y América Latina. Pero aún es difícil decir cuándo podremos organizar el foro», indicó.
Según el asesor presidencial, actualmente la agenda se centra en la organización del foro Rusia-África y de la cumbre ruso-árabe, que se había pospuesto. «Esta lista también incluye, por supuesto, a los empresarios latinoamericanos y a la sociedad latinoamericana, que históricamente ha tenido una fuerte afinidad por nuestro país», afirmó Kobiakov.
En esa línea, recordó que Rusia y América Latina llevan muchos años manteniendo el diálogo empresarial al margen del Foro Económico Internacional de San Petersburgo (SPIEF, por sus siglas en inglés).
«Tiene una gran acogida, y prácticamente todos los países de América Latina han participado en este diálogo en el SPIEF.
Nuestro ministerio de Asuntos Exteriores coordina esta labor. «Notamos claramente el interés de nuestros socios», recalcó Kobiakov.
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