En un comunicado, la Fuerza Aeroespacial de la Guardia Revolucionaria aseguró que los proyectiles alcanzaron a los dos buques y los obligaron a retirarse y cambiar de posición tras sufrir daños.
Sin embargo, el Comando Central de Estados Unidos (Centcom) ofreció una versión diferente y confirmó que sus dos buques fueron blanco de misiles iraníes, pero aseguró que lograron evadir los ataques y que ningún miembro de su personal resultó herido.
La Guardia Revolucionaria acusó a las unidades estadounidenses de hostigar a embarcaciones iraníes y participar en el bloqueo naval, y advirtió que cualquier nueva acción militar de Washington recibirá una respuesta “más severa”.
La víspera, la Armada de la Guardia Revolucionaria anunció ataques contra tres petroleros que, según afirmó, atravesaron el estrecho de Ormuz por una ruta no autorizada, así como contra otros tres buques vinculados a Estados Unidos.
Horas antes, fuerzas estadounidenses habían atacado tres petroleros iraníes en represalia por los lanzamientos de misiles contra sus unidades navales. Washington informó que destruyó uno de los buques y dejó otros dos inutilizados.
La nueva escalada se enmarca en el conflicto iniciado el 28 de febrero de 2026, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán, a los que Teherán respondió con operaciones contra objetivos israelíes y estadounidenses en la región.
Washington y Teherán alcanzaron el 17 de junio de 2026 el denominado Memorando de Entendimiento de Islamabad, destinado a detener las hostilidades y avanzar hacia la reapertura del estrecho de Ormuz, pero el proceso se estancó posteriormente y los enfrentamientos se reanudaron en julio.
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