Montenegro ha dedicado más de cinco décadas al estudio de la biodiversidad y los recursos naturales, e impulsó además iniciativas y productos derivados de la miel, con impacto en el crecimiento y el desarrollo regional del país.
Es un gran honor recibir este premio y con ello abro el camino para que más mujeres lo ganen, dijo la profesora emérita de la Facultad de Agronomía y Sistemas Naturales, quien también agradeció el apoyo de la Universidad al darle la libertad absoluta para investigar.
Para el rector de la casa de estudios superiores, Juan Carlos de la Llera, este reconocimiento honra su trayectoria, su valioso aporte al conocimiento y la protección de la biodiversidad chilena, y su compromiso con la formación de nuevas generaciones.
Uno de los aportes más reconocidos de la académica es la investigación sobre las propiedades biológicas de la miel chilena y otros productos apícolas.
Tras décadas de estudio, su equipo desarrolló el sello Active Patagonia Factor (APF), una certificación que permite identificar el poder antibacterial de mieles nativas de la Patagonia.
Sus investigaciones demostraron la capacidad de determinados compuestos presentes en estos productos para controlar bacterias resistentes a tratamientos convencionales, lo cual abrió oportunidades para la valorización de la apicultura nacional y benefició a más de mil 500 familias de productores.
El Premio Nacional de Ciencias Aplicadas y Tecnológicas fue creado el año 1992.
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