Veteranos de la Armada de la República Serbia, que combatieron bajo el mando de Mladic, encabezaron la fila para despedir a quien consideran un héroe nacional, en una jornada que contó con la presencia del exviceprimer ministro y líder del Movimiento de Socialistas, Aleksandar Vulin.
El ministro de Justicia serbio, Nenad Vujic, confirmó que el protocolo castrense se ajusta a lo dispuesto por la ley para un excomandante, mientras una pantalla gigante transmitía el acto para los asistentes que no podían acceder al templo.
El féretro del exlíder militar, fallecido a los 84 años tras un accidente cerebrovascular, será sepultado en el cementerio de Topcider, junto a los restos de su hija Ana, cuya muerte en 1994 sigue envuelta en misterio y que Mladic atribuyó a un asesinato.
Que no compren flores ni coronas, que donen ese dinero a niños enfermos, pidió ayer su hijo Darko a los dolientes, reproduciendo la voluntad del general, en un gesto que ha conmovido a la opinión pública local.
El sábado, unas 300 personas, entre ellas autoridades de Serbia y de la República Serbia de Bosnia-Herzegovina, participaron en una despedida privada en el Casa del Ejército, previa al multitudinario adiós de hoy.
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