En una comunicación enviada a la Cancillería costarricense, Jaentschke señaló que la protección de los derechos de niños y adolescentes debe constituir un principio fundamental para la convivencia entre los Estados y la vigencia del derecho internacional.
Cuestionó que menores fueran utilizados para dar lectura a un pronunciamiento atribuido a un autodenominado «Movimiento Campesino Anticanal», organización de la que, según afirmó, no existe registro oficial sobre sus integrantes o cantidad de miembros.
Sin embargo-dijo-«en múltiples ocasiones han solicitado intervención militar en nuestro país, para lesionar los derechos fundamentales de todos los nicaragüenses que vivimos, trabajamos y nos esforzamos por sacar adelante nuestra patria (…)».
El canciller manifestó la “protesta y rechazo absoluto” de Nicaragua ante la exposición de niños y adolescentes en espacios y circunstancias que consideró inadecuados para su edad.
“La presencia de niños, niñas y adolescentes en este contexto representa una vulneración inadmisible de sus derechos fundamentales y una grave negligencia por parte de los actores involucrados”, sostuvo.
En la misiva, el funcionario advirtió que la infancia no debe ser instrumentalizada ni utilizada como elemento de distracción, legitimación o escudo en escenarios que, a su juicio, sobrepasan su madurez emocional y física y pueden comprometer su integridad y seguridad.
Asimismo, consideró que exponer a menores a dinámicas de esa naturaleza vulnera los principios de protección integral establecidos en los marcos jurídicos nacionales e internacionales.
Jaentschke reiteró el rechazo de Nicaragua a cualquier vulneración de los derechos de niños, niñas y adolescentes y subrayó que su protección “no es negociable ni está supeditada a coyunturas políticas o sociales”.
El canciller instó al Gobierno de Costa Rica a trabajar conjuntamente para garantizar los principios de protección y defensa de la niñez consagrados en la Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas.
La comunicación concluyó con un llamado a preservar la fraternidad centroamericana y fortalecer el respeto entre los Estados como base de la convivencia pacífica y la estabilidad regional.
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