Exhibe industria naval auge de pedidos

Londres, 11 sep (Prensa Latina) La industria naval mundial exhibe hoy auge del pedido, rearme táctico y la fiebre del "Golden Fleet" a partir de modernizaciones y a manera de enfrentar los problemas en este sector.

Esta industria atraviesa en 2026 un punto de inflexión definido por la confluencia de un ciclo alcista en la construcción comercial y una auténtica carrera armamentista en los mares.

El sector militar, por su parte, entró en una fase de reconfiguración táctica, donde la urgencia operativa lleva a las grandes potencias a buscar soluciones más rápidas y asequibles, mientras que la construcción comercial registra cifras que no se veían desde la burbuja de 2008.

El escenario más llamativo proviene del gigante estadounidense. Tras la cancelación del programa Constellation-class por sobrecostes de mil 500 millones de dólares por unidad y retrasos de tres años, la Armada estadounidense se vio forzada a explorar un cambio histórico en su política de construcción naval.

Según informes de agosto de 2026, el Pentágono evalúa comprar fragatas de diseño extranjero a Japón (clase Mogami), Corea del Sur (clase Chungnam) y Turkiye (clase Estambul) para cerrar la brecha de capacidad con China, rompiendo así con más de un siglo de tradición de construir buques de guerra en astilleros nacionales.

La medida, que busca poner naves en el agua rápidamente, genera un fuerte rechazo en el Congreso de Estados Unidos, que teme que esta externalización de la producción dañe la base industrial local.

Mientras tanto, la ambición del presidente estadounidense, Donald Trump, de construir la «Golden Fleet» de acorazados de clase Trump (BBG-X) está generando nuevas tensiones.

Una enmienda del Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, citada por la cadena australiana ABC, expresó su preocupación de que el agresivo calendario para construir al menos 15 de estos enormes buques de propulsión nuclear pueda saturar los astilleros nucleares.

Ello llevaría a retrasar aún más los submarinos de la clase Virginia y Columbia, esenciales para el pacto de defensa AUKUS con Australia y Reino Unido.

En el plano geopolítico, el asesor del presidente ruso, Nikolái Patrushev, declaró a la agencia TASS que «todos los signos apuntan a que ya está en marcha una carrera armamentista naval global», en un contexto de creciente competencia por el control de las rutas marítimas estratégicas.

El mercado de construcción naval comercial refleja una realidad igualmente febril. Según datos de Clarkson Research Services, el índice ClarkSea, que mide los ingresos de los fletamentos, se mantiene por encima de los 40 mil dólares diarios, su nivel más alto registrado, impulsado por las disrupciones geopolíticas en el estrecho de Ormuz.

La cartera global de pedidos aumenta 33 por ciento desde 2024, alcanzando los 405,4 millones de toneladas brutas y un valor de 666 mil millones de dólares.

La industria se debate ahora entre la euforia y la cautela. Aunque la cartera de pedidos actual (equivalente al 20 por ciento de la flota existente) está muy por debajo del 50 registrado en 2008, cuando los analistas advierten que la concentración de las entregas en los próximos años podría generar una presión temprana sobre el suministro.

La escasez de mano de obra calificada y los cuellos de botella en la cadena de suministro afectan a un 34 y 31por ciento de la industria, respectivamente.

Sin embargo, la necesidad de reemplazar una flota envejecida -con más del 55 por ciento de los buques de guerra considerados obsoletos- y la presión por la descarbonización (donde los pedidos de barcos con combustibles alternativos declinaron 25 por ciento, frente al 50 de hace cuatro años) garantizan que el ciclo expansivo tiene aún recorrido.

mem/rfc

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