El herbicida, usado fundamentalmente para eliminar malezas, pastos y vegetación no deseada, está clasificado por el Organización Mundial de la Salud (OMS) en la Clase II “Moderadamente Peligroso”, lo cual significa que tiene una toxicidad aguda intermedia.
O sea, está catalogada como una sustancia lo suficientemente dañina como para provocar la muerte o secuelas graves e irreversibles casi de inmediato si llega a ingresar al organismo en cantidades moderadas (como una cucharadita ingerida o el contacto directo de un concentrado sobre la piel desprotegida).
El glufosinato de amonio se situó en el centro del debate una vez que el Gobierno informó que ejecutaría un plan piloto de aspersión aérea con ese agroquímico en el sureño departamento de Putumayo, en la región amazónica.
La elección de ese producto respondería a la imposibilidad de emplear el glifosato, cuyo uso prohibió la Corte Constitucional debido a sus potenciales daños contaminantes sobre los ecosistemas y también para la salud humana.
La OMS clasificó al glifosato como una sustancia “probablemente cancerígena para los seres humanos” y lo situó en la Clase III (ligeramente peligroso).
Es decir, a juzgar por la entidad, el glufosinato de amonio es más nocivo que el glifosato.
Para rematar, existen alertas acerca de la efectividad del primero para acabar con la coca.
De acuerdo con el director del Área de Conflicto y Seguridad de la Fundación Ideas para la Paz, Javier Flórez, el glufosinato no degrada de raíz el cultivo, por lo que sería ineficaz.
“El gobierno nos está metiendo en un laberinto de trámites muy complejo para poder aprobar el programa de aspersión a áreas con un herbicida distinto al glifosato”, declaró a Caracol Radio.
Tras el anuncio de que se ejecutaría una prueba con glufosinato de amonio, el juez tercero Promiscuo del Circuito de Puerto Asís (Putumayo) ordenó al Gobierno suspender la pretendida fumigación.
El magistrado tomó la decisión tras admitir un recurso legal presentado en contra del plan gubernamental e instruyó su suspensión de manera provisional “hasta tanto se recaude la información requerida y se adopte la decisión de fondo”.
La Organización Nacional de los Pueblos Indígenas de la Amazonía Colombiana rechazó la estrategia que busca implementar el Ejecutivo contra los cultivos de coca.
Refirió que la Amazonía colombiana no puede convertirse “nuevamente en territorios de experimentación de políticas antidrogas que ponen en riesgo la vida, la salud, el ambiente, las fuentes hídricas, los cultivos de pancoger (plantaciones para autoconsumo) y la seguridad alimentaria de las comunidades indígenas y campesinas”.
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