Comentó así declaraciones de la presidenta Keiko Fujimori y el ministro conservador de Educación, José Chang, en el lanzamiento del Plan Nacional de Educación del gobierno instalado el pasado 28 de julio, tras un ajustado triunfo en un balotaje.
“La currícula tiene que modernizarse, no debe tener ideología, sino datos, estadísticas, información real”, afirmó la mandataria, mientras Chang dijo: “Vamos a retirar de la currícula nacional todo tipo de ideología, no debe haber una interpretación ideológica de la historia”.
Ante una pregunta de la prensa sobre un ejemplo de lo dicho, el ministro respondió que el conflicto armado de 1980 a 2000 no fue tal pues “en realidad hubo terrorismo sencillamente y creo que eso hay que señalarlo como un hecho histórico, pero no como una connotación ideológica”
Según Ragas, lo que realmente busca la supuesta des-ideologización es simplificar el pasado para evitar las responsabilidades que tiene el primer régimen fujimorista.
“Hay un intento muy concreto por parte del ministro de simplificar y, obviamente, manipular lo que se entiende por lo que ocurrió durante los años de violencia política”, dijo el historiador y analista político.
Agregó que “la idea de reducirlo únicamente a terrorismo y no incluir otros aspectos, lo que hace es establecer que el origen de la violencia política, su desarrollo y sus consecuencias reposaron exclusivamente en los movimientos subversivos».
Ragas añadió que la nueva narrativa reduce el conflicto a la etiqueta de “terrorismo” para ocultar los abusos cometidos por las fuerzas armadas y policiales, con lo que tergiversa el pasado.
La narrativa, agregó, tiene el correlato de sostener que el Estado solo se defendió y cualquier acción ilegal que haya cometido lo hizo amparado en el argumento de que se defendía de acciones subversivas y que cualquier matanza o violación de derechos humanos no tiene que ser juzgada porque se trató de un exceso.
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