To Lam ofreció este lunes la conferencia temática Liderazgo estratégico en la nueva era: visión de cien años-pensamiento revolucionario- creación de desarrollo-gestión de la ejecución, dirigida a 95 participantes en el segundo curso del Programa de formación y actualización de conocimientos para los miembros del Comité Central del PCV.
El también Presidente de la República señaló que el liderazgo estratégico no se trata simplemente de identificar correctamente los objetivos o construir una visión a largo plazo.
Requiere previsión, pero también un comienzo con acciones concretas; defender los principios, pero evitar el conservadurismo; atreverse a innovar, pero sin caer en la autocomplacencia. Descentralización y delegación de poder, junto con el control del mismo; y formulación de políticas, preparando simultáneamente las condiciones para su implementación.
“La capacidad de liderazgo debe verificarse mediante la calidad de las políticas, la eficacia de su implementación, los resultados del desarrollo y la confianza de la ciudadanía”, resumió.
Explicó que liderazgo estratégico se entrelaza con cuatro dimensiones: una visión a largo plazo, pensamiento innovador, creación de desarrollo y gestión de la implementación.
Esto se resume en cuatro requisitos: estar en el camino correcto, abordar las tareas adecuadas, cumplir con las condiciones necesarias y lograr resultados, expresó a los participantes en el curso, hasta el día 19, en la Academia Política Nacional Ho Chi Minh, en esta capital.
Al referirse a hitos de los 40 años de reforma (Do Moi), el jefe de Estado recordó que los cimientos, el potencial, la posición y el prestigio internacional del país se elevaron a nuevas cotas.
El XIV Congreso Nacional del PCV, en enero pasado, no solo definió las tareas para un mandato, sino que también abrió una visión para 2030, 2045 y las décadas venideras, remarcó.
Respecto al contenido de la visión del centenario y la capacidad de orientar proactivamente el futuro, el dignatario expuso que no se trata de predecir el futuro, sino de establecer las principales directrices y preparar la capacidad para responder proactivamente a todos los cambios; identificar los valores que deben defenderse, la posición que el país desea alcanzar y las capacidades que deben comenzar a desarrollarse.
“Una visión debe ser lo suficientemente amplia como para abarcar los problemas fundamentales de la nación; lo suficientemente grande como para unificar las aspiraciones de todo el pueblo; lo suficientemente perdurable como para perpetuar la responsabilidad a través de las generaciones; y lo suficientemente abierta como para adaptarse a los cambios imprevistos”, subrayó.
El interés nacional, la felicidad del pueblo y el desarrollo sostenible del país constituyen, puntualizó, el objetivo permanente y la medida culminante.
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