La medida mantiene temporalmente los controles a los viajeros procedentes de España y prolonga la suspensión de la libre circulación entre ambos países.
Según el comunicado, persisten riesgos significativos para la seguridad interna, además de una posible amenaza relacionada con la infiltración de personas vinculadas a actividades terroristas.
Roma estableció los controles inicialmente el 31 de julio, después de la llegada masiva de migrantes a Ceuta, enclave español situado en el norte de África y fronterizo con Marruecos.
El Gobierno español, por su parte, también prorrogó los controles temporales en puertos y aeropuertos a los viajeros procedentes de Italia hasta el 22 de septiembre, como respuesta a la decisión adoptada por el gobierno de Giorgia Meloni.
La reintroducción temporal de controles en las fronteras interiores está contemplada por las normas del espacio Schengen cuando un Estado miembro considera que existe una amenaza grave para el orden público o la seguridad interior.
La nueva prórroga prolonga así una situación excepcional en la relación fronteriza entre Italia y España, dos países miembros de la Unión Europea y del espacio de libre circulación Schengen.
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