La medida busca frenar las expediciones imprudentes fuera del período oficial de escalada, que se extiende del 1 de julio al 10 de septiembre.
Autoridades de Yamanashi y Shizuoka, gerentes de las rutas hacia la cima de tres mil 776 metros, registraron un incremento de ascensos no autorizados y fuera de temporada, algunos con desenlaces de emergencia.
El riesgo aumenta debido a condiciones climáticas severas y la ausencia de puestos médicos, lo cual conlleva a la adopción de controles más estrictos.
Patrimonio de la Humanidad y emblema cultural de Japón, el monte Fuji recibe cada año a miles de visitantes que buscan alcanzar su cima.
Durante la temporada oficial, los escaladores cuentan con refugios, asistencia médica y rutas seguras.
Fuera de ese período, la montaña se transforma en un desafío extremo, con nieve, vientos intensos y temperaturas bajo cero.
Además de su magnetismo espiritual y paisajístico, el Fuji es uno de los destinos más fotografiados del país y un motor clave para el turismo en Yamanashi y Shizuoka.
Las autoridades intentan equilibrar la promoción de este ícono nacional con la seguridad de quienes lo visitan.
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