En su discurso, Guterres resaltó la necesidad de respetar los derechos humanos y garantizar que las personas de todos los orígenes, culturas y creencias sean escuchadas y valoradas.
Asimismo, alertó sobre las nuevas formas de propagación de los discursos agresivos a través de las nuevas tecnologías, en especial mediante la inteligencia artificial.
En todos los continentes, la retórica incendiaria erosiona la confianza, divide a las comunidades y deshumaniza a grupos enteros. Vemos cómo se atacan y debilitan pilares fundamentales como nuestra capacidad de aceptación, empatía, comprensión y respeto por la diversidad. Se celebra el racismo, la misoginia y la xenofobia. Se normalizan el antisemitismo, el odio contra los musulmanes, la discriminación contra grupos religiosos y étnicos, advirtió.
En sus formas más graves, ello incita a la violencia, alimenta conflictos y contribuye a la comisión de delitos atroces, incluidos el genocidio, los crímenes de lesa humanidad, de guerra y la limpieza étnica, añadió.
Guterres instó a impedir que ese fenómeno continúe y pidió redoblar los esfuerzos para combatirlo, tanto en línea como fuera de las plataformas digitales.
Para ello, consideró fundamental abordar las causas profundas y los factores que lo impulsan, así como sus consecuencias.
Además, abogó por fortalecer el diálogo entre naciones, culturas y religiones.
Contrarrestar las narrativas de odio también requiere educación, apoyo a las victimas, compromisos más fuertes por parte de los gobiernos y una mayor rendición de cuentas de las empresas tecnológicas, señaló.
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