Una de las principales exigencias de los empleados pesqueros se refiere al cumplimiento por el ejecutivo de su promesa de pago de compensaciones por el aumento del precio de los combustibles que llevaron a esas cooperativas a bloquear con sus barcos varios puertos.
La protesta se extendió desde Sète y Frontignan hasta Port-la-Nouvelle, Le Grau-du-Roi, Agde, Fos-sur-Mer y otros puertos, indicó el canal de televisión France 24.
En Sète, una treintena de embarcaciones bloqueó el puerto y la lonja permanece paralizada, mientras que un ferry procedente de la isla de Córcega tuvo que ser desviado.
Además, en la ciudad portuaria de Niza, varias embarcaciones bloquearon la entrada del puerto y otro ferry fue desviado hacia Savona, Italia, agregó la misma fuente.
Vincent Scotto, presidente de la cooperativa de pescadores Sathoan y uno de los representantes recibidos por la ministra de la Pesca Catherine Chabaud, advierte que las movilizaciones pueden reanudarse el lunes próximo, si las respuestas del Gobierno no se concretan.
Los pescadores reclaman, entre otras medidas, un precio del gasóleo de alrededor de 60 céntimos por litro, el pago de ayudas pendientes desde abril y cambios en las reglas europeas de gestión de la pesca mediterránea.
Sathoan representa aproximadamente 120 barcos y 80 empresas o armadores, principalmente en el litoral mediterráneo.
El Gobierno anunció la prolongación hasta final de año de la ayuda que cubre el 70 por ciento del sobrecoste del combustible, junto con un préstamo a tipo cero para afrontar los problemas de tesorería.
Además, el ejecutivo ya había fijado para septiembre y octubre una ayuda de 25 céntimos por litro para los pescadores, con un coste estimado de seis millones de euros mensuales.
Pero la movilización revela un problema más profundo: en Sète quedan actualmente unos 11 arrastreros en actividad, frente a unos 30 hace una década y 50 hace 20 años, precisa France 24.
A ellos se suma que los profesionales denuncian el aumento simultáneo del gasóleo, las restricciones europeas y la caída de la rentabilidad.
Scotto describe la situación de algunos armadores como catastrófica y dramática, al denunciar que hay pescadores con cobros de unos 200 dólares mensuales desde junio pasado.
El problema no es únicamente el combustible, sino también las normas europeas y lo que considera una insuficiente defensa de los intereses de la pesca mediterránea, afirmó el líder cooperativista.
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