El estudio fue realizado por el Instituto Fecomercio de Pesquisas y Análisis de Río de Janeiro del 22 al 25 de junio pasado, con mil 24 residentes de la Región Metropolitana de esa ciudad.
Según los resultados, el 22,8 por ciento de los entrevistados afirmó haber participado alguna vez en apuestas en línea.
Entre ellos, el 33 por ciento señaló como principal motivo la posibilidad de ganar dinero rápidamente y el 25,4 por ciento consideró las apuestas una forma de obtener ingresos adicionales.
También, el levantamiento estimó que alrededor de 1,9 millones de personas de la referida zona ya participaron en este tipo de juegos y el gasto promedio mensual declarado por los apostadores fue de 96,30 reales (19 dólares).
Al año, los gastos asociados a las apuestas en línea alcanzarían dos mil 200 millones de reales (431 millones de dólares), más de tres veces la cantidad estimada para las compras de Navidad.
Por otra parte, la pesquisa identificó señales relacionadas con dificultades para controlar el hábito.
De esa manera, el 22,3 por ciento de quienes apostaron declaró tener problemas para detenerse y el 29,1 por ciento reconoció haber sentido culpa por apostar.
A su vez, el 34,8 por ciento afirmó haber recibido críticas de otras personas debido a ese comportamiento y el 6,9 por ciento señaló que las apuestas le habían causado perjuicios de manera particular o a otras personas.
El endeudamiento apareció entre las consecuencias señaladas, y del total de personas que ya realizaron apuestas, el 5,1 por ciento declaró haberse endeudado a causa de ellas.
Tales conclusiones se suman a otros estudios recientes sobre los efectos económicos de las bets, término utilizado en Brasil para las plataformas de apuestas deportivas y otros juegos de cuota fija.
Ante los riesgos financieros, el mercado regulado brasileño prohíbe desde enero de 2025 el ofrecimiento de crédito para apostar, los bonos de entrada destinados a atraer jugadores y el uso de tarjetas de crédito con esos fines.
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