Durante su intervención en el festival Fenix, organizado por Gioventù Nazionale, organización juvenil de su partido Hermanos de Italia, la jefa de Gobierno afirmó que el objetivo es evitar situaciones en las que alumnos que no dominan el italiano constituyan una parte mayoritaria de una clase.
“Si en una clase hay un solo niño que no entiende italiano, probablemente podrá aprender la lengua e integrarse rápidamente”, señaló la primera ministra al referirse a la propuesta que, de aprobarse, será parte de un paquete de medidas sobre integración y educación.
Sin embargo, consideró que cuando el número de alumnos que no dominan el idioma es elevado o incluso mayoritario, “eso ya no es integración”.
Meloni sostuvo además que “no existe” la posibilidad de que en una clase italiana los niños italianos se sientan “en un rincón” por haberse convertido en minoría, aunque no precisó cuál será el porcentaje o número máximo establecido por la futura norma.
El anuncio se suma a otras disposiciones que el Ejecutivo prevé llevar próximamente al Consejo de Ministros, entre ellas la obligación de que los padres de alumnos extranjeros con graves dificultades de integración aprendan italiano y la prohibición del burka y el niqab en las escuelas.
La reacción de las fuerzas opositoras a la propuesta de Meloni no se hizo esperar y fue mayoritariamente crítica.
La responsable nacional de Educación del Partido Democrático (PD) Irene Manzi, sostuvo que limitar el número de alumnos extranjeros por aula, imponer obligaciones lingüísticas a las familias y regular la vestimenta no responde a necesidades educativas.
El PD planteó, en cambio, la necesidad de reforzar los cursos de italiano como segunda lengua, los mediadores culturales, las plantillas docentes estables y el tiempo completo.
Manzi cuestionó además la afirmación de Meloni de que los niños italianos puedan sentirse “minoría” en las aulas, señalando que muchos alumnos de origen extranjero han nacido y crecido en Italia.
También representantes de Alianza Verdes e Izquierda (AVS) rechazaron la lógica de establecer un límite específico para alumnos extranjeros bajo el argumento de que en determinadas zonas las escuelas, incluso, necesitan a estos alumnos para mantener abiertas las clases debido al descenso demográfico.
AVS propuso reducir el número total de estudiantes por aula a un máximo de 20, en lugar de establecer cuotas por origen.
La controversia queda ahora pendiente de conocer el contenido concreto del proyecto que Meloni anunció para el Consejo de Ministros, el cual deberá seguir el procedimiento legislativo correspondiente para convertirse en norma permanente.
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