Mientras el embajador de Trump en la ONU, Mike Waltz, sostuvo que “el presidente está absolutamente en su derecho de limitar el acceso de periodistas a instalaciones gubernamentales, particularmente cuando, en su opinión, no se comportan como periodistas de buena fe”, grupos defensores de la Primera Enmienda respaldaron a los tres medios.
“En los próximos días, y probablemente a primera hora del lunes, estos medios y sus representantes legales presentarán recursos para solicitar a un tribunal una orden judicial (…) exigiendo que el grupo de prensa siga funcionando como lo hace normalmente”, dijo a la CNN Adam Rose, subdirector de incidencia de la Freedom of the Press Foundation.
Por su parte Conor Fitzpatrick, principal abogado supervisor de la Foundation for Individual Rights and Expression, advirtió en ABC que la prohibición podría sentar un peligroso precedente, porque “una vez que abres la caja de Pandora de la censura, nunca puedes volver a cerrarla”, subrayó.
Weijia Jiang, corresponsal principal de CBS News en la mansión ejecutiva y expresidenta de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, dijo que la reacción de los medios ante el veto no era «un berrinche», sino «una preocupación seria para el público».
Advirtió que el hecho de que Trump trace esta “línea roja” abre la puerta a futuras administraciones “que podrían hacer lo mismo desde el otro lado”.
El viernes, Trump amenazó con impedir la entrada de esos medios de comunicación a la mansión ejecutiva por considerar que han promovido la divulgación de noticias falsas.
Después, desde el Despacho Oval, no se refirió a un hecho concreto para su decisión. Sencillamente argumentó a los periodistas que le preguntaron que «en realidad, es una acumulación de historias a lo largo de los últimos dos años» y se limitó recalcar que «uno se harta de eso».
El presidente Trump ha tenido otros encontronazos con los medios de comunicación. En 2025 al The New York Times, a cuatro de sus periodistas y a la editorial Penguin Random House por al menos 15 mil millones de dólares, alegando difamación y calumnia, y citando daños a la reputación.
También tuvo sus problemas con The Wall Street Journal y se ha molestado con la cadena Fox News, pese a que ha sido la de su preferencia.
Associated Press (AP), incluso demandó a la administración Trump después de que el presidente tratara de impedir paso de la agencia a ciertas áreas de la Casa Blanca por negarse a modificar su manual de estilo cuando le cambió el nombre al golfo de México por golfo de América.
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