La jefa del Ejecutivo anunció este domingo que el Gobierno prevé llevar ante el Consejo de Ministros en las próximas semanas una disposición para establecer un número máximo de estudiantes extranjeros por clase.
Dicha propuesta incluye medidas para reforzar el aprendizaje del italiano y la prohibición del burka y el niqab en las escuelas, informó la agencia de noticias ADNkronos.
La reacción más inmediata procedió de los directores de escuelas, que señalaron los problemas prácticos que plantea el proyecto.
El presidente de la Asociación Nacional de Directores de Escuela (ANP), Antonello Giannelli, consideró que desde el punto de vista educativo la cuestión puede ser abordada, pero advirtió que resulta difícil encontrar una solución técnica.
Explicó que los centros educacionales deben admitir a los niños residentes en su área, especialmente en la educación infantil y primaria, por lo que un límite rígido sería difícil de aplicar en barrios donde la población de origen extranjero constituye una parte importante de los habitantes.
La propuesta parte de un límite del 30 por ciento de alumnos extranjeros que ya figuraba en una circular ministerial anterior, pero que, según los responsables escolares, no ha podido aplicarse de manera efectiva. El eventual decreto del Gobierno pretende convertir ese criterio en una medida de mayor alcance jurídico.
También la directora Valeria Sentili, de un instituto de Roma, coincidió en que el límite ya existe y que su aplicación resulta complicada en determinadas zonas.
En su opinión, no se puede simplemente desplazar a los alumnos de su escuela de proximidad y será necesario establecer mecanismos que permitan evitar la concentración sin crear situaciones de segregación.
Desde el ámbito sindical, Gianna Fracassi, secretaria general de la Federación de Trabajadores de la Educación de la CGIL, expresó preocupación por las posibles consecuencias jurídicas de la iniciativa y advirtió sobre un eventual conflicto con derechos constitucionales.
Entre la oposición, la secretaria del Partido Democrático, Elly Schlein, cuestionó su utilidad y recordó las dificultades señaladas por los directores de escuela.
Mientras, el Movimiento 5 Estrellas calificó la iniciativa de operación propagandística y sostuvo que la atención debería concentrarse en problemas como las condiciones de los edificios escolares y los recursos destinados a la educación.
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