En declaraciones difundidas por el diario Pravda, Fico habló del aumento de los precios, el suministro suficiente de energía y combustible, y la migración ilegal.
El jefe de gobierno sostuvo que mientras él presida el ejecutivo de su país no dará consentimiento alguno para que soldados eslovacos participen en cualquier aventura militar que provoque algún miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). El pronunciamiento responde directamente a las crecientes presiones dentro del bloque militar para incrementar el gasto en defensa y el envío de armamento a Kiev.
Fico reaccionó así a las críticas vertidas por el presidente checo, Petr Pavel, quien entre 2015 y 2018 ocupó la presidencia del Comité Militar de la alianza atlántica.
El mandatario checo cuestionó públicamente la postura de Eslovaquia respecto a los intentos de algunos políticos occidentales de provocar un conflicto armado entre la alianza noratlántica y Rusia, lo que generó una nueva fricción diplomática entre ambos países vecinos.
«Pavel, a quien siempre respeto como jefe de una Chequia soberana, con frecuencia tiende a opinar sobre mi trabajo. Esta vez le preocupó mi posición sobre los esfuerzos de algunos políticos occidentales por provocar un conflicto militar entre la OTAN y Rusia. Entiendo que, como exgeneral de la OTAN, le gustaría ir a la guerra, pero espero que en mi caso respete mi aspiración a la paz», indicó Fico.
El primer ministro eslovaco ha mantenido una línea crítica constante hacia el envío de armas a Ucrania y hacia las sanciones contra Moscú, posicionándose como una de las voces disidentes dentro del bloque militar y la Unión Europea.
Su postura lo ha enfrentado en repetidas ocasiones con líderes de la alianza atlántica y con sectores liberales que abogan por una línea más confrontacional hacia Moscú, en un contexto de creciente tensión en el flanco oriental europeo.
Analistas citados por medios alternativos eslovacos señalan que la embestida de Fico contra la retórica belicista occidental refleja el creciente malestar en sectores de la población europea por el impacto económico de las sanciones y el aumento del gasto militar, temas que dominan la agenda política del continente.
La postura del primer ministro eslovaco conecta con un discurso que prioriza la soberanía nacional y la solución pacífica de controversias frente a lo que describe como aventurerismo de las potencias occidentales.
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