El fenómeno dejó dos muertos confirmados: un trabajador bajo escombros en Sodegaura, Chiba, y una mujer cuya vivienda fue arrasada en Yokosuka, Kanagawa, la segunda prefectura más poblada del país, localizada dentro del área metropolitana de Tokio-Yokohama.
Además, una persona permanece desaparecida en Miura y se reportan heridos leves en Chiba.
La Agencia Meteorológica de Japón emitió una alerta máxima de nivel cinco por riesgo de deslizamientos en el archipiélago de Izu y nivel cuatro en Tokio, Chiba, Kanagawa, Ibaraki y Miyagi.
El tifón, con ráfagas de hasta 198 kilómetros por hora, obligó desde la víspera a cancelar más de 270 vuelos, suspender servicios ferroviarios en Tokio y Tohoku, y afectó a unas 40 mil personas de forma directa.
De acuerdo con los datos oficiales, más de 1,6 millones de habitantes recibieron órdenes o recomendaciones de evacuación.
Carreteras inundadas y restricciones de tráfico complican aún más el panorama mientras se contabilizan decenas de viviendas dañadas en Chiba, Ibaraki y Kanagawa.
Aunque el ciclón se movió hacia el noreste y continúa alejándose de la costa oriental nipona, sus amplias bandas nubosas siguen descargando precipitaciones en el este y centro de Japón.
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