Pese a ello, en su caso el mercado anticipa que mantendrá los tipos sin cambios en el 3,75 por ciento.
Según el consenso de analistas, la probabilidad de una subida por parte del BoE es de apenas un 25 por ciento, en contraste con la Fed y el Banco de Japón.
La razón principal es la ausencia de contagio de la inflación energética a otros componentes como alimentos y salarios, así como un mercado laboral frágil y cierta consolidación fiscal en curso.
“El Banco de Inglaterra no tiene prisa por subir ante la ausencia de contagio de la inflación energética”, señalan los analistas, que sitúan la atención en el discurso del gobernador Bailey tras la reunión.
El mercado descuenta entre cuatro subidas más en los próximos 12 meses hasta el rango del 4,5-4,75 por ciento.
La libra esterlina muestra volatilidad en las últimas semanas ante la incertidumbre sobre el ritmo de normalización monetaria, y los operadores seguirán con atención cualquier señal sobre el equilibrio entre el control de la inflación y el apoyo al crecimiento económico.
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