El director del Centro Nacional de Gestión de Crisis, Serghei Diaconu, refirió que la medida permitirá modificar con rapidez las condiciones de importación y exportación de recursos energéticos para los agentes económicos.
El alto cargo señaló que, durante las horas punta de la temporada de calefacción, el país se enfrentaría a un déficit de electricidad de aproximadamente 100 MegaWats, una carencia que sería necesario cubrir.
En cuanto al suministro de gas natural, ya se ha garantizado mediante contratos el 90 por ciento de las necesidades del país para la temporada de frío.
Sin embargo, existe un riesgo financiero, ya que los precios en los mercados internacionales han subido, y las compras y la reposición de las reservas obligatorias requieren importantes recursos financieros en plazos muy cortos, señaló Diaconu.
Según sus declaraciones, se ha logrado estabilizar la situación en cuanto al suministro de combustible, aunque la situación en los mercados externos sigue siendo incierta.
Moldavia atraviesa una crisis energética provocada por el aumento de los precios del gas y la electricidad. En 2025, Ucrania interrumpió el tránsito de gas ruso a través de su territorio. Esto provocó una reducción en la generación de electricidad en la central eléctrica de Cuciurgan, situada en Transdniéster.
En consecuencia, Moldavia ha pasado a comprar la totalidad del gas y la electricidad a proveedores europeos; no obstante, las líneas de transmisión eléctrica a veces no soportan la carga, lo que provoca cortes de suministro.
En agosto, la tarifa del gas en Moldavia aumentó una media del 41 por ciento, situándose en 20,93 leus (1,19 dólares) por metro cúbico, lo que suscitó duras críticas por parte de la oposición parlamentaria. Además, el país se enfrentó a una escasez de gasóleo, combustible que sigue sin estar disponible en algunas estaciones de servicio actualmente.
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