La nota recuerda que, en mayo de 2024, el entonces presidente estadounidense, el demócrata Joe Biden, promulgó una ley para prohibir las importaciones del metal ruso, vigente hasta 2040.
No obstante, se permite la compra de ese origen en casos especiales si el Departamento de Energía del país norteamericano autoriza la operación.
Según la propia prensa estadounidense, la influencia de Rusia sobre Estados Unidos en este ámbito es mayor de lo que reconocen los funcionarios de Washington.
Para la empresa estadounidense Centrus Energy, proveedora de uranio para centrales nucleares, la cooperación con Moscú desempeña un papel crucial y añadió que el país norteño se enfrenta a dificultades para sustituir los suministros de uranio ruso de cara a 2028.
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