“Yo no creo probable un cambio de gobierno mediante bombardeos. Para mí no es la mejor variante porque eso no funciona. En las últimas décadas cometimos ese error varias veces”, declaró el mandatario a la cadena de televisión ABC, citada aquí por la prensa capitalina.
Sin embargo, consideró “muy importante para todos” garantizar que Irán de ninguna forma pueda acceder al arma nuclear, subrayó el mandatario francés, quien viajó a Nueva York para asistir a la semana de alto nivel de la Asamblea General de la ONU.
Irán, basada en su doctrina de seguridad y en una fatua del fallecido ayatola Ali Jomeiní, en varias ocasiones constató la ausencia de algún tipo de intención de hacerse con el arma nuclear.
De otro lado, Macron afirmó que Francia podría participar en una operación internacional para garantizar la navegación por el estrecho de Ormuz, si esa acción tiene un carácter exclusivamente defensivo.
Para nada deseo tomar parte en una confrontación con ningún estado, pero estamos dispuestos a participar activamente en la defensa de determinadas instalaciones para garantizar los suministros, declaró el jefe de Estado.
Macron expresó su esperanza en que Estados Unidos e Irán alcancen un acuerdo, el cual permita la reanudación de los suministros habituales de hidrocarburos a través del estrecho de Ormuz.
El presidente galo espera que con ello se reduzca la presión sobre el diésel, el petróleo, el combustible para aviones y la gasolina para autos.
Francia rechazó participar en lo que consideró como guerra contra Irán al considerar que no se “trata de una elección correcta”, constató.
El 28 de febrero, Estados Unidos e Israel lanzaron una agresión, no provocada, contra Irán y este respondió con decenas de oleadas con misiles y drones contra bases militares norteamericanas en Medio Oriente y contra instalaciones israelíes.
Además, en una acción defensiva, Teherán restringió el paso de buques por el estrecho de Ormuz, por donde transita más del 20 por ciento de los hidrocarburos del orbe, gran parte de los cuales viaja a países europeos como Francia.
La reducción drástica de los suministros de combustibles disparó los precios que ya repercuten directamente en las economías europeas y amenazan con provocar estallidos sociales como ocurre en Francia.
Para el próximo día 29, la Central General de Trabajadores, la principal central sindical del país, convocó para una huelga del sector público.
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