Según el documento, el crimen organizado del país norteño resulta una especie de “escuela criminal” cuyos métodos comienzan a ser replicados por los narcotraficantes uruguayos.
El documento pone especialmente el foco sobre el Primer Comando Capital (PCC), la organización brasileña con mayor presencia entre la población penitenciaria de aquel país tras las rejas aquí.
Las cárceles uruguayas albergan a 88 reclusos vinculados al tráfico de estupefacientes, de los cuales 51 están relacionados con el PCC.
El reporte de inteligencia afirma que el narcotraficante uruguayo Sebastián Marset, hoy preso en Estados Unidos tras ser extraditado por Bolivia, adoptó métodos usados por el Primer Comando Capital.
Otros grupos criminales brasileños con actividad en Uruguay son el Primer Comando da Fronteira (PCF), Os Tauras y Bala Na Cara, con miembros condenados a penas de cárcel en Uruguay.
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