Al Burhan, quien también es jefe del ejército del país africano enfrentado a las denominadas Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF,inglés) debía intervenir este miércoles en el plenario.
Por su parte, el embajador de Sudán ante la ONU, Al-Harith Idriss al-Harith Mohamed, instó al organismo mundial a intervenir, argumentando que el hecho de no permitir que al-Burhan viaje a Nueva York constituye una violación de la carta del máximo organismo internacional.
Asimismo se recordó que Al-Burhan se ha dirigido a la asamblea antes, dos veces, desde que estalló la guerra.
En tanto, Thomas Pigott, portavoz del Departamento de Estado estadounidense argumentó como pretexto, que ni las Fuerzas Armadas de Sudán, ni las RSF, ni sus respectivos líderes representan un gobierno legítimo y constitucional para Sudán.
Mientras, la oficina del secretario general de la ONU, Antonio Guterres, manifestó su preocupación de que la visa no se hubiera emitido.
Observadores políticos destacan esta jornada que el enfrentamiento de visas se produce cuando las relaciones entre Washington y Jartum se deterioran en medio de los esfuerzos para poner fin a la guerra lo que amenaza con profundizar las tensiones entre ellos.
Desde mediados de abril de 2023, esta nación africana se encuentra sumida en una guerra interna, tras avivarse las contradicciones por cuestiones de poder entre el jefe del Ejército Abdel Fatah al-Burhan y el líder de las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF,inglés), Mohamed Hamdan Daglo.
Los enfrentamientos mantienen a más de 11 millones de sudaneses fuera de sus hogares, en lo que los expertos consideran la principal crisis de desplazamiento del planeta.
La guerra destruyó además innumerables medios de subsistencia, para sumir al país en una compleja espiral de hambre y muertes.
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