Se trata de un dato catalogado de alto impacto que la Reserva Federal (Fed) de los Estados Unidos, que sigue con especial atención para calibrar sus decisiones de política monetaria, con influencia en otros mercados, como en Londres.
Según el calendario económico, el dato se publicará el viernes 25 y será el último gran indicador de precios antes de la reunión del banco central.
Los analistas anticipan que el PCE subyacente, que excluye los componentes más volátiles como alimentos y energía, podría mostrar una ligera moderación respecto a meses anteriores, aunque se mantendría por encima del objetivo del dos por ciento que persigue la Fed.
La evolución de este indicador será determinante para las expectativas de tipos hacia finales de 2026 y principios de 2027.
En la misma jornada también se publicarán los datos de producción industrial de agosto, que ofrecerán una visión complementaria sobre el ritmo de actividad económica en Estados Unidos. Los inversores en bonos y divisas reaccionarán con rapidez a cualquier sorpresa en estas cifras.
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