A fin de atender a todos los sectores de la sociedad salvadoreña, los delegados en la comisión técnica escucharon la opinión de representantes de la Iglesia católica sobre el eventual cambio laboral, expresó Castro en su cuenta de la red social X.
De acuerdo con el titular, existen dos propuestas con mayor fuerza para reordenar las 44 horas semanales establecidas en El Salvador, «una jornada de cuatro días de 11 horas y otra de cuatro días con 10 horas y un quinto día de cuatro horas».
Hasta el momento, la comisión técnica sostuvo reuniones con representantes de organismos internacionales, Iglesia, academia, Gobierno, sector laboral y empleadores, para abarcar todos los sectores de la sociedad.
Sin embargo, organizaciones sociales advierten sobre los posibles impactos negativos de una extensión de la jornada laboral, los efectos sobre la salud, seguridad, así como los costos económicos que una reorganización de los horarios podría trasladar a los trabajadores.
Al mismo tiempo añaden que el debate debe considerar cuánto tiempo permanecerán realmente las personas fuera de sus hogares, cuánto durará su jornada efectiva, y los cuidadores.
Unido a ello, la Unión Nacional para la Defensa de la Clase Trabajadora y el Colectivo de Sindicalistas en el Exilio informaron que remitieron una comunicación documentada a la Organización Internacional del Trabajo sobre el proceso en discusión, reseñó el Diario Colatino.
Aunque aún no se aprueba la reforma las organizaciones consideraron oportuno advertir sobre los posibles efectos de las distintas propuestas y solicitaron que cualquier modificación respete los derechos laborales y las obligaciones internacionales asumidas por el Estado salvadoreño.
Entre los cuestionamientos figuran que la extensión de jornadas ordinarias de 10, 11 o 12 horas en cuatro días no representa una reducción del tiempo de trabajo y podría incrementar la exposición diaria de los trabajadores al esfuerzo físico, mental y organizativo.
Los firmantes también solicitaron al organismo internacional que cualquier modificación sea precedida por evaluaciones técnicas sobre fatiga, accidentes laborales, riesgos ergonómicos y psicosociales, trabajo nocturno, pausas, recuperación y tiempos de desplazamiento.
La discusión deberá considerar la cantidad de horas semanales y las consecuencias que tendría su distribución sobre las personas trabajadoras, afirmaron.
mar/tdd













