Durante su intervención en el 81 período de sesiones de la Asamblea General, el mandatario panameño sostuvo que la Organización de Naciones Unidas (ONU) debe recuperar la confianza de los ciudadanos mediante acciones preventivas, respuestas concretas y una mayor capacidad para atender problemas como las guerras, la migración irregular, el narcotráfico y la trata de personas.
En ese sentido, sostuvo que el istmo, por su condición histórica de puente entre continentes, culturas y mercados, mantiene una vocación de diálogo y entendimiento en un escenario internacional marcado por crecientes fracturas geopolíticas y polarización.
El gobernante cuestionó la brecha entre las expectativas de los ciudadanos y las respuestas de los organismos internacionales, y puso como ejemplo la experiencia panameña frente a la migración irregular a través de la selva del Darién.
Otro de los asuntos abordados fue el impacto del cambio climático sobre el canal de Panamá, infraestructura estratégica para el comercio mundial.
Anunció que la vía interoceánica asumirá una inversión multimillonaria para desarrollar el proyecto de un reservorio en río Indio, destinado a garantizar agua para la población y la operación de la vía acuática.
En otra parte de su comparecencia, el jefe de Estado adelantó que Panamá liderará un esfuerzo internacional para promover el reconocimiento de los Derechos Universales de la Naturaleza, iniciativa que presentó ante los representantes de los países miembros de la ONU.
Recordó al respecto que su país protege el 33 por ciento del territorio y el 54 por ciento de sus mares, al tiempo que destacó los avances del Pacto con la Naturaleza y del Fondo Panamá Natural, anunciados durante la anterior Asamblea General.
Uno de los planteamientos centrales de su intervención estuvo relacionado con la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU. Al recordar que Panamá concluirá en diciembre su mandato como miembro no permanente de ese órgano, Mulino defendió que América Latina y el Caribe ocupen posiciones como miembro permanente, lo que otorga mayor poder de decisión.
El presidente sostuvo que la región constituye un actor relevante por su aporte a la producción de alimentos y minerales, su biodiversidad y su vocación de paz e integración.
En materia de seguridad, reafirmó que Panamá continuará coordinando con sus aliados la lucha contra el narcotráfico, al que identificó como una fuente de violencia y desintegración social.
Al concluir su discurso, Mulino presentó a Panamá como un país abierto al comercio, las inversiones y la cooperación internacional, y reiteró la disposición de su gobierno a trabajar por la paz, el respeto a la soberanía y un desarrollo compartido.
“Panamá es anfitrión del mundo”, afirmó el mandatario al resumir la posición del país ante la comunidad internacional.
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