El fenómeno, de débil a moderado, se da en los ríos Nimá I y Tambor, afluentes del río Samalá, detalló la entidad en base a los boletines especiales del Instituto de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh).
Las precipitaciones favorecen el descenso de lahares debido a que el agua moviliza ceniza, rocas y otros materiales acumulados (troncos, ramas) en las barrancas y cauces de los colosos, describió.
La Conred advirtió sobre nuevos deslaves en estos u otros cauces del complejo volcánico por la situación actual.
Aseguró que mantiene comunicación y coordinación con autoridades territoriales para dar seguimiento a la actividad y fortalecer las acciones de respuesta en las comunidades cercanas.
También la atención sobre sectores de la ruta CA-2 Occidente, particularmente en los alrededores del puente Castillo Armas y la Vuelta del Niño, ante posibles afectaciones o interrupciones al tránsito asociadas al descenso de estos flujos.
Sugirió a la población no acercarse ni intentar cruzar ríos, barrancas o cauces durante el descenso de lahares, ya que estos pueden aumentar repentinamente su caudal y transportar materiales de gran tamaño.
Si las autoridades restringen el paso o emiten indicaciones, llamó a seguir sus recomendaciones y mantenerse informado a través de los canales oficiales.
El complejo volcánico Santa María-Santiaguito, ubicado en el departamento altense de Quetzaltenango, figura como uno de los más impresionantes y activos del mundo.
Un sistema de baja presión y abundante ingreso de humedad desde el océano Pacífico propician lluvias en gran parte del territorio nacional.
Las condiciones, según la Conred, llevan a crecidas repentinas de ríos, inundaciones, así como incremento de la vulnerabilidad a derrumbes y deslizamientos, principalmente en laderas, áreas montañosas y sectores de la red vial.
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