Al menos 200 estaciones de expendio de combustible, fuera del paraguas del gigante de hidrocarburos TotalEnergies, podrían suspender su funcionamiento por falta de combustibles, la competencia de mayores o, incluso, déficit de clientes.
En las estaciones de TotalEnergies, los precios están limitados a 1,99 euros por litro de gasolina SP95-E10 y 2,25 euros por litro de diésel, mientras que, en promedio en todo el país se situaban respectivamente en 2,16 euros y 2,40 euros.
De acuerdo con estimados preliminares, ante la constante subida de los precios de gasolina sin plomo y el diésel, se redujo en un 30 por ciento la compra de los carburantes, destacó el canal BFMTV.
El gobierno se refiere como causas de la tensa situación con los energéticos a la crisis en Medio Oriente, tras la agresión de Estados Unidos e Israel contra Irán, y el conflicto en Ucrania.
Desde 2022, la Unión Europea boicoteó la compra de hidrocarburos baratos de Rusia y ya prevé suspender cualquier compra de esos productos a ese país a partir de 2027.
En Francia, cada año cierran entre 50 y un centenar de gasolineras, sobre todo, en regiones alejadas e incapaces de competir con los precios de las estaciones de servicio de las grandes cadenas de supermercados e hipermercados.
Tales centros cuadriplicaron sus instalaciones durante el mismo período y hoy concentran la mitad de la red y el 65 por ciento del combustible vendido, indicó por su lado el canal France 24.
Francis Pousse, presidente de la rama de estaciones de servicio y nuevas energías, afirmó que en agosto pasado, 200 estaciones se encontraban en serias dificultades y amenazada de cierre, de acuerdo con un encuesta de la red de gasolineras tradicionales Mobililians.
Pero el precio fijo de las gasolineras de TotalEnergies sufre las consecuencias de la caótica situación del mercado, pues se disparó la demanda en esos puntos, donde como narró un administrador de esos centros, se observa “mucha falta de civismo”.
Llaman temprano para conocer si tenemos gasolina, sin decir ni buenos días y en la fila algunos llenan garrafas a escondidas, se chocan entre ellos para adelantarse en la fila, vienen a quejarse porque ya no queda combustible, narró Alexandra Destraz, a cargo de una gasolinera en Charquemont, en la localidad gala del Doubs.
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