Durante su alocución el mandatario habló de la aplicación “correcta” de las leyes internacionales, conforme a la Carta que rige ese organismo, mencionó las guerras que azotan a varias regiones del orbe y deseó que la Unión Europea “recupere la confianza en su país”.
Estas últimas palabras aluden al gobierno precedente, que, durante casi 15 años, mostró un divorcio en temas claves con la Unión Europea (UE) y que hoy su administración pretende resolver.
Afirmó que el Estado pertenece a quienes apoyan al gobierno, a quienes se oponen a él y a quienes han perdido la fe en la política por completo; y que una nueva mayoría política no debe convertirse en la nueva dueña del Estado.
En abril, el pueblo húngaro votó por la renovación democrática. Esperaban algo más que un cambio de gobierno (…) Debe haber rendición de cuenta por la corrupción y el abuso de poder, pero no debe haber venganza. La justicia no puede convertirse en un arma política, sentenció.
Sobre la relación con el mecanismo comunitario dijo que “la confianza de nuestros socios no se recuperará con una sola elección ni con un solo discurso”.
Seremos un miembro confiable de la Unión Europea, un aliado comprometido de la OTAN y un miembro activo de las Naciones Unidas, delineando así aristas lo que será la política exterior de su administración.
Hungría defenderá sus intereses nacionales, pero lo hará como socio. Creemos que el interés nacional y la cooperación internacional no tienen por qué ser incompatibles, afirmó.
Sobre el conflicto en Medio Oriente el mandatario dijo que israelíes y palestinos deben poder vivir con seguridad y dignidad. Una paz duradera debe dar a sus familias motivos para creer que sus hijos pueden crecer sin el miedo que ha marcado tantas vidas.
Más adelante Baka expresó disposición a cooperar en temas como educación, salud y desarrollo digital.
Habló de la sequía global, de la experiencia de su nación en gestión del agua, agricultura sostenible y adaptación al cambio climático, y de la disposición de Budapest a compartir esos conocimientos.
En su discurso ante el plenario Baka también mencionó lo que definió como crisis de confianza dentro de la ONU. Pero “la solución no es dar la espalda a las Naciones Unidas. La necesitamos, y necesitamos que funcione”, sentenció.
Muchas de las decisiones que tomemos hoy moldearán la vida de las generaciones futuras (…) Por lo tanto, las generaciones futuras deben tener cabida en las decisiones que tomamos hoy, afirmó.
mar/ehl













