Las intensas lluvias e inundaciones, así como los deslizamientos de tierra que arrasaron viviendas, hicieron grandes estragos en las prefecturas de Chiba, donde residían siete de los fallecidos, y Kanagawa (tres).
A inicios de esta semana, la tormenta provocó el colapso de diques en el lago Imbanuma, ubicado al noreste de Tokio, que generó inundaciones en casas y arrozales.
Cada brecha alcanzó unos 100 metros de ancho, según testigos locales citados por la agencia nipona de medios Kyodo.
El lago, conectado al río Tone, registró niveles de agua sin precedentes desde 1968, mientras el sistema de bombeo hacia la bahía de Tokio no logró contener precipitaciones superiores a lo previsto.
Las autoridades prosiguen con operaciones de rescate e implementan medidas de control hídrico para reducir el riesgo de nuevas inundaciones en las zonas afectadas.
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