Tras la reunión con los dirigentes políticos, Macron se presentó ante la prensa para hablar de una situación grave en el país y aunque se refirió gran parte del tiempo a alza del carburante, expuso causas externas que hasta ahora estaban fuera del debate presidencial.
Además, se refirió a amenazas de Rusia, por una, como él lo calificó, guerra híbrida lanzada por ese país contra Francia, algo que el diario Le Monde se pregunta si no habría sido una exageración como parte de una excusa para llevar ese tema a la campaña proselitista.
Para el citado rotativo, hubo cierto intento de responsabilizar con la crisis de carburantes, que no solo empuja a la inflación, sino al cierre de gasolineras por falta de combustible, a la situación creada con la confrontación en Medio Oriente y el conflicto ucraniano.
En el primero caso, tras la agresión de Estados Unidos e Israel contra Irán, este último lanzó acciones de respuesta contra bases militares norteamericanas en Medio Oriente, instalaciones israelíes y parte de la infraestructura energética en esa zona.
Como respuesta a la agresión, Teherán también tomó la decisión defensiva de cerrar el estrecho de Ormuz, por donde transita el 20 por ciento del hidrocarburo del mundo.
A ello se unió la tensión entre Arabia Saudita y la insurgencia yemení que limitó el paso por el estrecho de Bab-el-Mandeb, que da paso al mar Rojo, y un ataque al oleoducto saudita Este-Oeste, por el que transportaba cinco millones de barriles diarios.
Gran parte de los hidrocarburos (diésel, combustible para aviones, gas y gasolina) de Francia proviene de la región mesoriental.
En el caso de Ucrania, paralelo a la operación lanzada en febrero de 2022 por Rusia en ese país, Europa y Estados Unidos aplicaron represalias, sobre todo, para boicotear la compra de hidrocarburos del país euroasiático, otrora su principal suministrador.
Lo cierto es que el mencionado diario comenta que, al referirse a esos problemas, el jefe de Estado, de forma intencionada o no, forzó la introducción de un tema como el internacional en la campaña para las presidenciales del 18 de abril de 2027.
Uno de los más perjudicados con esa novedad es la ultraderechista Alianza Nacional (RN) que mantiene visibles diferencias en la política exterior de Macron, sobre todo, en temas como Rusia, Ucrania, Estados Unidos e incluso Medio Oriente.
Hasta el momento, la candidata de RN, Marine Le Pen, encabeza los sondeos de intención de votos con al menos el 33 por ciento, seguida por el líder de La Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon (16), quien también difiere en política exterior con el actual ejecutivo.
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