Miles de admiradores locales y de paises vecinos que llegaron a Lima para asistir a sus presentaciones aguardaban ante el hotel para verlo, pedirle autógrafos y fotografiarse con él, cuando salió y lamentó no poder actuar en una de las playas de la ciudad.
Como consuelo ante la cancelación dispuesta por la municipalidad de San Miguel, anunció que iba a cantar un par de canciones y el despliegue de empatía emocionó al público, que hizo coro con él y su banda.
Mientras tanto, una enorme multitud formaba fila ante Arena 1, una especie de carpa enorme, con la esperanza que su presencia masiva conmovería a la municipalidad del distrito de San Miguel para permitir el concierto, cancelado por razones de seguridad.
La medida fue tomada debido a que el propio municipio prohibió el uso de un puente elevado sobre la vía rápida costera que orilla las playas y, tras el primer concierto de Williams de ayer, decenas de miles de asistentes treparon el acantilado inclinado contiguo, con alto riesgo para sus vidas.
Lo que no hizo la municipalidad fue advertir que estaba libre otra ruta segura para los asistentes, entre los que había seguidores de Williams que llegaron a verlo desde países vecinos.
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